¿Mérito y capacidad? La reforma del Trebep o hacer un pan como unas hostias




Propuesta de modificación del TREBEP fascículo II: Es lo que tiene ser Autoridad, las sentencias se cumplen… o no.


En la presentación de “las orientaciones estratégicas para actualizar los procesos selectivos de la Administración General del Estado” del pasado 26 de mayo, afirmaba, elocuentemente, el Ministro Iceta que siempre cumplen las sentencias de los tribunales...

Dejaba, así, desconcertado al personal precarizado, aquel que, según el Ministro, carece de mérito y capacidad para atender, velar o cuidar a nuestros ciudadanos. Pero, mal que le pese a nuestro Ministro jefe de la función pública, sí sabemos leer jurisprudencia, harto contundente, por lo que se refiere al hecho de que la sanción por vulnerar, reiteradamente, la legislación debe recaer en la administración que incumple su obligación de cubrir diligentemente sus vacantes estructurales de forma reglamentaria y no en el personal temporal abusado, como pretende la reforma del TREBEP regulando el cese fulminante y sin derecho alguno del personal formado y competente que no ha tenido oportunidad de consolidar su puesto por negligencia de la administración y el escaso número de plazas ofertadas en las pocas convocatorias llevadas a cabo.

Pues bien, si en la primera entrega ya comprobamos que el Ministro no se refería a cumplir las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), parece que, tampoco las sentencias nacionales están para cumplirlas, aunque son mucho más de su agrado por cuanto, en general, culpabilizan y, por tanto, sancionan al personal temporal precarizado por el hecho de que la Administración lo mantenga en temporalidad eterna.

Pero, resulta, que los tribunales nacionales han determinado reiteradamente que la carrera profesional debe extenderse, también, a todo el personal temporal. Es tan raro que nos reconozcan derechos que parece que al Ministro le ha pasado inadvertida esta doctrina.

Los tribunales han reconocido, así, que el objeto de la carrera profesional es el reconocimiento de la calidad en la prestación de los servicios, de la competencia profesional individual, que en ningún caso se ve afectada por la situación administrativa o el vínculo en que tales servicios se presten. La situación administrativa de fijeza o temporalidad no define, en ningún caso, el desarrollo profesional, ni su calidad, ni su mérito. Hay que atender, por tanto, a la efectiva prestación de los servicios y no a otra situación administrativa, coyuntural, contingente y desvinculada de la eficacia asistencial de su trabajo y de su mérito profesional.

No es que sea una doctrina novedosa, ya lo reconocía así el Tri